Sábado de Juego (II)
Sin embargo, no todo el monte es orégano, ¿verdad? No puedes realizar una acción sin provocar una consecuencia, una reacción. Joder, es que hasta los niños pequeños saben eso. No es filosofía popular: aparece en los libros de física y de historia, de lenguaje, de matemáticos, de química…ese Newton fue un tipo listo, sin duda, al hacer un postulado sobre ello.
Y el día menos pensado, el amigo, amigo de otro amigo, conoce a otro tipo con el que puedes ganar más dinero. Yo, enviciado por el juego, no me di cuenta de que, si podía ganar mucha más pasta, era también igual de fácil perderla.
Y después de ese día en el que das otro gran paso en esa espiral autodestructiva, en esa carretera cuesta abajo y sin frenos resbalando con tu propia bilis, tu vida se vuelve más estúpida y sinsentido. Al menos, lo poco que quedaba de cordura se desvanece. Puede que la perdiera antes de haber introducido siquiera una monedita en la máquina tragaperras del bar juntos al trabajo.
Puedes ganar medio kilo por mano,si lo haces bien. La primera, la segunda y a lo mejor la tercera vez, te dejan ganar, para que te confíes y vuelvas a apostar y a creer que ganas. En realidad, lo único que haces es cavar tu propia tumba y tallarte un rudimentario ataúd. Así, a la cuarta vez, contraes una pequeña deuda, pero sigues, porque estás enfermo y tienes que hacerlo, y no puedes evitar pensar que si no apuestas estarás lamentándolo el resto de tu vida, y empeñas pequeñas cosas para poder pagar.

Hace un mes, mi mujer fue a hacerle unas tostadas al crío, y la tostadora ya no estaba. Me dieron catorce con cincuenta por ella.
La semana pasada, la deuda ya no era de trescientos, era de medio kilo, lo que podría ganar en una mano…quizás, jugando una nueva partida…Ya soy profesional, llevo años con esto. La tragaperras fue hace doce años (¿de verdad hace tanto?), y ya no puedo pedirles pasta a familiares y amigos, aquí no tienes amigos. En esta mesa redonda con tapete verde sólo eres otro organismo atrapapolvo para la silla, suceptible de perder dinero.
La mano sale mal. La deuda es de un millón. Sales de la partida, en mitad de la noche, observando la luna y contando estrellas…¿cuántas habrá? Más de un millón, eso seguro. Piensas en cómo saldrás de ésta. Esos tipos son peligrosos, y no es aconsejable endeudarse con ellos. El rumano me advirtió que hay numerosos accidentes dométicos al año.
Hoy no he ido a la partida. Decidí quedarme en casa, y no mirar a la cara a esos demonios. Pero ni siquiera en tu hogar estás seguro de los monstruos, y el teléfono sonó.
- ¿Diga?
- Hola, muchacho. ¿Por qué no has venido?
- Joder, tío, estoy hasta arriba de deudas. Ese puto de Manny me sacó hasta el último centavo y…
- Ssssch. No quiero oír lamentos. Sabías a qué jugabas, y has perdido. He de decirte que no están nada contentos contigo…han dicho que, si quieres pagar tu deuda, deberás jugar a la rusa.
- No, espera, ¿de verdad? Oh, Dios, no…
- Oh, Dios, sí. La jodiste, estás de deudas hasta el culo, y pronto la mierda te saldrá por las orejas. Haz lo que te dicen, amigo.
- Espera, seguro que podré conseguir la pasta, ¿Ok? Pero no me presiones, joder, porque…
Me di la vuelta, y vi a mi hijo mirándome, como solía hacerlo…desde abajo. Sin embargo, nunca me había parecido inferior, no sé si me explico, y esa vez no fue una excepción. Me examinó fugazmente en cuanto me volví, pero creo que ya llevaba escuchando algún tiempo.
No tuve más remedio que echarle. Estaba muy tenso, el teléfono echaba humo, y mi conversación todavía no había acabado. Le lancé una mirada amenazadora, para intimidarle. No quise hablar, sólo necesitaba que se marchara de inmediato.
Se esfumó.
- Joven, ¿sigues ahí? ¿Oye? Te oigo respirar, no intentes hacerme pensar que la línea se ha cortado. Contaré hasta cinco, muchacho. Después, lamentarás no haberme mandando a la mierda siquiera. Cinco, ¿oye? ¿Qué pasa?
- No, nada, mi hijo.
- Verás…
- Joder, de verdad, estoy con los cojones de corbata… Hay demasiadas cosas que pueden salir mal.
- ¿Y a mí qué más me da?
- ¿Pero tú te has oído, tío? ¿¡Eh!? ¿Te has oído? Tengo familia…
- Ya lo sé…cualquier tipo de…
- Espera, espera.
- Digo que cualquier tipo de pago nos viene bien.
- ¡No!
- Oh, vamos, como si…
- ¡Ni se os ocurra tocarlos!
- Hiciste un trato, sabías en lo que te metías…y sabemos cosas de ti.
- ¡Lo haré, joder, lo haré, pero no me presionéis, no te me pongas farruco conmigo, que sabes que la armo! ¡Hasta el puto sábado!
- Hasta el sábado, pues. Tráete la buena suerte, puede que la necesites. Ya conocer las reglas, y cuando llegues allí, nadie te explicará nada, nadie dirá una palabra; vosotros jugáis, nosotros apostamos, punto pelota.
Colgué, y en ese instante, en ese precioso segundo en que el auricular hizo clac contra el soporte y mi mano se relajó al liberarse del peso del aparato, el mundo se me vino encima. Sentí como un enorme camión acbase de chocar contra mí.

¿Cómo decírselo a mi esposa? ¿Cómo contarle que, desde el blackjack, he llegado a esto? ¿Qué le diré a mi hijo, qué le puedo decir, para que un día no se entristezca porque su papá ya no está?
¿Cómo se lo diré, si le oigo sollozar detrás del perchero, jadeando de terror? ¿Qué puedo hacer mientras limpio su meado?
A partir de ese día, ese terrible día, los sábados ya no eran los días festivos y algo oscuros en los que jugaba con esa gente, no… Cada sábado podróa ser el día de mi muerte. Y me levantaba a las nueve, y me íba al baño, y otra vez el mundo se me venía encima, porque no podía evitar preguntarme cuánto me quedaba.
Pero ella, su tacto agradable, su cálido aroma, sus besos de caramelo y sus caricias aterciopeladas, siempre estaba conmigo, ayudándome a sujetar el globo, que pesaba más y más.
Prácticamente estaba muerto, vagaba un tiempo ralentizado, dividido infinitamente en momentos más cortos. ¿Cómo alcanzar la redenció, cuando era imposible comenzarla? Me di cuenta el primer sábado de que, en realidad, yo era un corredor, un corredor en la primera paradoja de Zeno.
Estaba atrapado y no tenía ni idea de lo que iba a entregar a mi familia en caso de que muriera: yo tenía un seguro de vida, pero me había hartado de oír cómo los que juega a la Rusa suelen ser consideradors como suicidas, y por ende, no acaban cobrando sus familiares un seguro de vida que podrían llegar a necesitar. Me maldecía a mí mismo por no ofrecer una alternativa aceptable a mi vida.
* 1ª ilustración–> Gervasio Gallardo
* 2ª ilustración–> Pintura de José Sánchez Morales. “Desolación”.
El relato consigue angustariarme a cada paso que avanza…
hola, ¿todo bien en el mundo?
Comentario por candelaarias — Diciembre 26, 2007 @ 5:40 pm
Hola Ceci.
Ké tal de Nochebuena?
Espero ke muy bien, por lo ke leí lo ke pusiste en el rincón de Laurita.
No sabes como me alegro.
Yo lo pasé muy bien, en familia, muy entrañables.
La cena buenísima, y la falta de costumbre de cenar así, hizo ke tardase un montón en dormirme esa noche.
Menudo desvele.
Pero todo muy bien.
Echando de menos a gente claro, pero feliz por las presencias.
Un besiño Ceci.
Comentario por audri — Diciembre 26, 2007 @ 6:24 pm
Uff, perdonadme que no os haya visitado pero no he tenido tiempo, a lo largo de esta semana os leeré atentamente, pero las Navidades ya sabeis como son.
La Noche Buena genial, echando de menos a la abuela, pero muy divertida, además vinieron más familiares que nunca, creo… y también tuve tiempo para ver a El Pelirrojo, asi que todo casi redondo. Comiendo mucho y bebiendo más, hoy tengo el estómago hecho polvo, jejejeje. Pero el mundo sigue girando y aún no me quiero bajar.
Comentario por srtamowgly — Diciembre 26, 2007 @ 7:40 pm
Caray, Srta. Mogwly. No me gustaría estar en el pellejo de ese tío. Quizás por esto nunca me he jugado el dinero con nadie. No creo en la posibilidad de hacerme rico gracias al azar. Creo que seguiré trabajando… y pagando. Buen relato ‘colega’. Hasta la próxima, también llamada ‘Hija de la Selva’. Muá.
Comentario por jordicine — Diciembre 26, 2007 @ 8:20 pm
que vaya bien que escribo últimamente… me invento cada palabruja… lo siento

(y menos mal que no has tenido tiempo olimpica ;))
Besazos y ánimo para esa barriga, me pregunto lo que habrá comido Natalia por las navidades
Comentario por candelaarias — Diciembre 26, 2007 @ 11:08 pm
Nada que te obligue a cambiar tu vida es bueno. Nadie debería permitir que se anule la propia voluntad. Las obsesiones que hacen olvidar esto no vale la pena.
Feliz Navidad y año que entra. No te conozco pero creo que eres un sol.
Comentario por kerubino — Diciembre 26, 2007 @ 11:19 pm
Oinsss, me han dicho que soy un SOL…¡me encanta! jejejeje
KERUBINO: Pues no, nada que te obligue a cambiar tu vida es bueno,sobre todo si es de modo negativo y drástico. Totalmente de acuerdo. Y FELIZ NAVIDAD a ti también.
JORDICINE: A mi tampoco, también me gusta jugar,pero sé controlarme,jejejejeje estoy de la racionalización me inhibe demasiado a veces,jajajajaja. Un besote, colega. XD
CANDELA ARIAS: Ya, es que leerte es interesante y Nadha bastante. Uysss, Natalia a ver si se pronuncia pronto,pero con el poco tiempo que hay libre, está dificil.
BESOTES A TODOS EN LOS MORROS, JAJAJA
Comentario por srtamowgly — Diciembre 27, 2007 @ 10:07 am