Almendras en el Bolsillo

Septiembre 15, 2008

Síndrome de Peter Pan

Archivado en: Así también me expreso, literatura — Srta Mowgly @ 10:11 am
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Quiero tener ente 15 y 20 años menos y gobernar un mundo donde las espinacas tienen sabor a regaliz y el puré de patatas era un bol de chocolate líquido, donde los dientes de leche se caían y no importaba ir mellada, y el azúcar era nuestra droga más peligrosa, donde no te fastidiaba un grano en la cara ni tenias miedo a quedarte embarazada.

Quiero ser astronauta y descubrir la Luna para verla a diario y hablar con la hadita que en ella se mece todos los días, volar como un pájaro con los pies en la tierra y los brazos alzados, jugar al rol sin ser criticado o preguntar sin miedo a hacerme notar.

Quiero tener obligaciones como preocuparme por qué pintar en las paredes blancas de mi hogar o montar castillos de lego sobre el suelo o castillos de arena…en la arena, y jugar a carreras sobre patines o bicicletas con mi mejor amigo invisible que nunca miente aunque cuente historias incoherentes.

Quiero tener mil profesiones como policía o ladrón, indio o cowboy, como peluquera o cocinera, como asesina o agente secreta, bailarina o gimnasta rítmica, ser médico o ama de casa, o modelo con mi barrigota bien hermosa, ser cada cosa y todas a la vez , sólo porque así me da por hacer.

Quiero ser de goma para caerme por las escaleras o en la hierba, hacerme sangre y presumir de ella, adorar las cicatrices y contar aventuras inventadas y exageradas.

Quiero que me cuenten malos cuentos, malos cuentos de terror, para que mis ojos expectantes miren al narrador con horror y con cualquier ruido gritemos todos al unísono.

Quiero besar ranas con esperanza o pensar que la Bella Durmiente era Bella y sólo duerme, y que Blancanieves era superhéroe como yo porque las Brujas en nuestra vida no existían.

Quiero que en Navidad Los Reyes Magos sean personajes a los que admirar y que en mi árbol me sorprenda el envoltorio de los regalos y en verano madrugar para antes de la playa los dibujitos mirar y reír porque ríen porque creo que hay que reír como los payasos, que ríen porque sí.

Quiero que valga más el trueque de cartas o juguetes que cualquier billete y que ver volar los globos sea la mayor ilusión porque por mil que veas nunca son del montón.

Quiero que Peter Pan sea real y vivir en “El País de Nunca Jamás”.

 

 

 

Septiembre 13, 2008

Love is in the Air

Love on the Fridge por ti.

 

 

Echo de menos los besos que me das en el cuello, entonces es cuando se me eriza la piel, cierro los ojos, y me acaricio.

Regresé a casa y olía a ti. Me he aprendido tu aroma de memoria.

 

 

La fotografía es mía.

Septiembre 2, 2008

…Una chica peculiar…

 

… Ella es una chica peculiar…

…Camina a son de blues

…Cuando llora , llora lágrimas dulces de colores

… Y lleva siempre zapatillas sin cordones

…Su vestimenta son prendas que hereda

…Regala detalles hechos a mano en navidad y cumpleaños

…Su risa es silenciosa y sin embargo contagiosa

…Su piel color canela desprende dicho aroma

…Da 7 besos por cada lunar

…Y 9 besos por cada gota de sudor

…Cuando recibe algún cumplido

..Cambia de color pues le gobierna el rubor

…y sólo baila charleston

…Bebe batidos de fresa y cena gelatina con cerezas

…Y en la Posada del Pony Pisador toma a media noche sus cervezas

…En verano manda mensajes en una botella

…Cuenta anécdotas sutilmente adornadas

… y de expresivas muecas acompañadas

…En su vocabulario no existe “Adiós”

Ella…
…….sueña 7 horas y 30 minutos al día despierta.

Mientras duerme tatarea La vie en Rose de Edith Piaf

y desprende tal calor que por las noches no la quieres dejar de abrazar.
 
 
 

 

 

 

 

Gracias a Diego por mostrarme más guitarristas de Blues, me encantan…Y después de escuchar bastante, he decidido que Johny Winters y su Strange Blues 1991 era el más apropiado para esa chica peculiar. Pero no puedo terminar este post sin compartir La Vie En Rose de Edith Piaf….ah, la de la foto soy yo, hecha por una amiga, Elba, y retocada por mí…

Junio 24, 2008

La Tía René

Archivado en: Así también me expreso — Srta Mowgly @ 11:25 am
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La Tía René

La tía René es una mujer madura, alta, esbelta, no la más guapa ni la más fibrosa, pero si dotada con una única elegancia admirable para niñas, jovencitas, maduritas y viejecitas y atractiva para los hombres de todas las edades. Tiene una melena morena corta lisa, que a veces se ondula o se riza. Y una tez blanca donde se perciben ya las patas de gallo provocadas por sus constantes sonrisas.

De mayor todas queremos ser como la Tía René. Con sus dedos finos y largos y su manicura francesa, con sus trajes llamativos pero sin colores chillones, caminar sobre tacones altos o bajos, sin tambalear, con su tono de voz dulce y no muy elevado, con su sonrisa altiva cuando siente que la retan, con su carcajada espontanea si alguien le hace gracia.

La Tía René, se cree sencilla, pero no lo es. Tiene terrenos, y de ellos vive, pero ella, por supuesto no mueve un dedo, para cuidarlo tiene a empleados. Está casada con un hombre del que ni siquiera sabe si está enamorada, pero es feliz con su rutina diaria.

 

 

Y aquí comienzan las anécdotas de la vida de la Tía René:

La Tía René ha llegado a casa despampanante con unas gafas de sol enormes que escondía la mitad de su cara, pero dejaban ver unos labios rojos con forma de corazón perfectamente dibujado, tipo “boquita de piñón”, se ha sentado en una silla del jardín (ni loca colocaría sus posaderas sobre una mecedora dice que eso es de abuelas) y me ha contado la discusión con una de sus empleadas de hogar:

-          “Resulta que la Marcelita aparcó su coche en la fachada de la puerta de mi vecina de enfrente, donde está la sombra del árbol que tienen, claro, así su coche no arde de calor cuando tiene que marcharse, la cuestión es que a ninguno de los vecinos nos gusta cuando vemos aparcado un coche en nuestras fachadas, porque si tenemos más de uno, ya no nos queda sitio para aparcar el nuestro, o bien si venimos con las bolsas de la compra, no nos gusta aparcar en el quinto pino para luego traer cargándolas, que ninguna somos mula de carga. Entonces hoy discutí con la Marcelita, que dejase de aparcar en la casa de la vecina de enfrente, existen parcelas vacías donde no molesta a nadie, pero claro, ahí no hay sombra, y no hay manera, la vecina de enfrente que no para de quejarse, y luego es a mí a quien mira mal y me siento culpable, y a mi niñita, no me gusta que me miren mal si no es con razón, y la Marcelita que está sensible y alza la voz y si no bien se le saltan las lágrimas, y es cierto que en la zona de fachada puede aparcar cualquier persona, pero que nos fastidia cuando nos quitan el sitio que nosotros mismo nos hemos asignado…

-          Sí, como cuando llegas a clase y alguien se ha sentado en el lugar que tu desde el primer día consideras tuyo.

-          Más o menos, más o menos sobrinita, más o menos.”

 

Ilustración de Jordi Labanda

Si quieren seguir sólo a La Tía René, pinchad aquí: http://latiarene.wordpress.com

Diciembre 27, 2007

Insomnio en el Motel

Archivado en: Así también me expreso — Srta Mowgly @ 12:37 pm
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*Bueno, este pequeñísimo relato lo escribí hace mucho, mucho tiempo,pero bueno hoy lo encontré y he decidido publicarlo también. Espero que os guste…Al menos un poquito, ¿no?

 

 natalie-shue.jpg

Insomnio en el Motel

Un mosquito ronda la impersonal habitación, acompañando su insignificante vuelo con un sonido suave pero ensordecedor que no deja dormir a la muchacha recostada en un fino y endeble colchón atravesado por muelles muy, muy usados. El zumbido del insecto llega casi a cesar en determinados momentos, momentos éstos protagonizados por dos amantes de instinto animal, egoísmo y placer, lujuria y dominación, todo un trueque de intereses…Ella se incorpora, mostrando su exhuberante figura al deshacerse de las sábanas. Se enciende un pitillo ya empezado que coge del cenicero mugriento, y se asoma al descuidado balcón, desnuda, exhibiéndose a la luz de la luna, aparentemente despreocupada, meditando sin tomar decisión alguna, observaba sin interés sincero el movimiento de la calle a esas horas de la madrugada. Un par de mendigos borrachos buscando cobijo…, una pareja metiéndose mano en la esquina; ella finge dureza, pero su fluido grita ¡si!, sin compasión; un grupo de colegas presumiendo de historias creativas e irrelevantes al fin y al cabo en la vida, un muchacho cabizbajo fumando María a paso lento y concentrado en las baldosas del suelo. En fin…, ella, allí, desnuda, despreocupada y desapercibida a los ojos ajenos, un espectro de la noche, en su interior deseaba desaparecer, contradictoria a esa exhibición, la marca en sus venas la delataban…

*Ilustración de NATALIE SHUE

 

 

* Relato, Srta Mowgly

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